Historia del pensamiento económico.

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El nacimiento de la economía como ciencia de estudio, independiente de la política y la filosofía, puede fecharse en el año 1776, cuando Adam Smith publicó su Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

En esta obra, Smith exponía una teoría simple del valor, una visión poco elaborada sobre la distribución, una interpretación aún menos desarrollada sobre el comercio internacional y una concepción primitiva sobre el dinero; pero, a pesar de todas las imperfecciones, su libro sirvió de base para toda la economía clásica y neoclásica posterior. La influencia de la obra de Smith radicaba, en gran parte, en las posibilidades de desarrollo de sus teorías.

La aparición, en 1817, de “Principios de Economía política e Impuestos”, de David Ricardo, fueron un comentario crítico a “La Riqueza de las Naciones” de Smith.

Con el libro de Ricardo, se da paso a una nueva perspectiva: la Economía Política.

Ricardo creó el concepto de modelo económico, un instrumento analítico que consiste en un entramado de ecuaciones que tenían en cuenta unas pocas variables estratégicas y que permitía, tras unas operaciones lógicas, obtener conclusiones relevantes sobre el comportamiento de las variables económicas.

En 1867 se publica “ El Capital”, de Karl Marx. Se puede considerar que Marx fue el último economista de la escuela clásica porque su obra se basaba en las enseñanzas de Smith y Ricardo, que habían antes enunciado la teoría del valor trabajo.

Lamentablemente la economía marxista no tenía respuestas para los problemas prácticos a los que se enfrentaban a diario los economistas de cualquier sociedad. Este hecho es suficiente para explicar por qué muy pocos economistas académicos se hicieron marxistas, aunque desde el punto de vista económico-político, si influenciaría a futuros gobernantes, apareciendo como una alternativa a crisis económicas posteriores.

La década de 1870 supuso una ruptura radical con la economía política anterior; esta ruptura se denominó la revolución marginalista, promulgada por tres economistas: el inglés William Jevons( Escuela de Cambridge), el austriaco Carl Menger ( Escuela Austriaca) y el francés Léon Walras( Escuela de Lausanne). Su gran aportación consistió en sustituir la teoría del valor trabajo por la teoría del valor basado en la utilidad marginal.Esta aportación de la noción de marginalidad fue la que marcó la ruptura entre la teoría clásica y la economía moderna. Los economistas políticos clásicos consideraban que el problema económico principal consistía en predecir los efectos que los cambios en la cantidad de capital y trabajo tendrían sobre la tasa de crecimiento de la producción nacional. Sin embargo, el planteamiento marginalista se centraba en conocer las condiciones que determinan la asignación de recursos entre distintas actividades, con el fin de lograr resultados óptimos, es decir, maximizar la utilidad o satisfacción de los consumidores.

Durante las tres últimas décadas del siglo XIX los marginalistas ingleses, austriacos y franceses, fueron alejándose los unos de los otros, creando tres nuevas escuelas de pensamiento. La Escuela Austriaca se centró en el análisis de la importancia del concepto de utilidad como determinante del valor de los bienes, atacando el pensamiento de los economistas clásicos. La Escuela de Cambridge, liderada por Alfred Marshall, intentaba conciliar las nuevas ideas con la obra de los economistas clásicos. Según Marshall, los autores clásicos se habían concentrado en analizar la oferta; la teoría de la utilidad marginal se centraba más en la demanda, pero los precios se determinan por la interacción de la oferta y la demanda. Walras, el principal marginalista francés (Escuela de Lausanne), profundizó en este análisis estudiando el sistema económico en términos matemáticos. Ésta visión diferente de las tres escuelas marginalistas en la concepción de los precios de los bienes, es la primera gran diferencia en sus respectivas teorías de política económica.

Los años transcurridos entre la publicación de los Principios de Economía (1890) de Marshall y el crac de 1929, pueden considerarse como años de reconciliación, consolidación y refinamiento de la ciencia económica. Las tres escuelas nacionales de pensamiento económico fueron acercándose poco a poco hasta crear una única corriente principal de pensamiento. La teoría de la utilidad se redujo a un sistema axiomático que podía aplicarse al análisis del comportamiento del consumidor para estudiar las diversas situaciones .El concepto de marginalidad aplicado al consumo permitió crear el concepto de productividad marginal al hablar de la producción, y con esta nueva idea apareció una nueva teoría de la distribución en la que los salarios, los beneficios, los intereses y las rentas dependían de la productividad marginal de cada factor de producción. El concepto de Marshall (economías y deseconomías a escala externa) fue desarrollado por uno de sus discípulos más destacados, Alfred Pigou, para distinguir entre costos privados y costos sociales, lo que sentó las bases para la formulación de la teoría del bienestar: una nueva rama dentro de la economía. De forma paralela el economista sueco Knut Wicksell y el estadounidense Irving Fisher, iban desarrollando una teoría monetaria, que explicaba cómo se determinaba el nivel general de precios, diferenciándolo de la fijación individual de cada precio. Durante la década de 1930 la creciente armonía y unidad de la economía se rompió, primero a la Gran Depresión de 1929, que constituyó un replanteamiento del sistema económico imperante, y segundo, por la aparición en 1936 de la Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero de John Maynard Keynes

Éstos dos acontecimientos ( sumados a otros de menor envergadura relativa, como el“New Deal” de Roosevelt y la desconfianza en el mercado) derivaron en el quiebre definitivo de las Escuelas Marginalistas; por un lado, la Escuela Austriaca quedó aislada, ya que era de pensamiento más radical y extremo, mientras que por el otro lado, las escuelas de Cambridge y Lausanne se complementaron, creando la Escuela Neoclásica Principal, que es la que prevalece como ciencia económica en casi todos los gobiernos del mundo, así como en casi todas las Facultades de Economía de las diferentes Universidades.