Alcalde de Londres llama a ir de compras

    “Si todos decidimos regalar mermelada hecha en casa, la economía colapsará y el 2009 no tendremos dinero ni siquiera para comprar azúcar o vinagre. Yo voy a tomar muy en serio mi responsabilidad patriótica e iré de compras”

Con esta desesperada frase, el Alcalde de Londres, Boris Johnson, instaba a la población de su país (y al mundo) a comprar en estas navidades para hacer frente a la crisis económica mundial. Que paradoja, es justamente el momento donde los ‘medios masivos’ nos piden ahorro. Pero la economía funciona así: unos compran y otros venden, si la cadena se corta, empieza el caos.

Es cierto que aún estamos inmersos en crisis, ya tocamos fondo meses atrás, donde absolutamente nadie (salvo los grandes bancos centrales) estaban dispuestos a prestar dinero. Pero los consumidores aún no sentían realmente el efecto en sus bolsillos… hasta estas navidades. Es en esa fecha cuando demostraron su cautela en relacion al gasto; estaban conscientes que se venían tiempos dificiles. La misma prensa y coyuntura aportaron un grado de paranoia que intensificó esta sensación. La economía finalmente se contrae, y tal como indica Burt Flickinger, managing director de Strategic Resource Group, empresa consultora en el rubro del retail: Después de 25 años de un gasto al mas puro estilo de un tsunami, los consumidores han cambiado el switch desde gasto a ahorro. Estan mas reticentes a usar su efectivo o tarjetas de crédito. La contracción sin duda ha sido mayúscula.

He aquí el fundamento del desesperado llamado del Alcalde londinense, y con justa razón. En el caso extremo que nadie quiera gastar su dinero, las empresas no tendrán a quien venderle sus bienes, y la economía se paralizaría totalmente. Es algo que nunca va a ocurrir. Es sólo que las empresas no están acostumbradas a este ritmo de gasto. Tantos años de bonanza hicieron olvidar el pasado, y el poder que los consumidores tienen sobre la economía. 

Y es un círculo vicioso:
Los medios de comunicación avisan de una crisis >
Grandes compañías comunican problemas financieros >
La gente teme por su empleo >
deja a un lado bienes suntuarios >
restringe consumo de bienes durables, o derechamente los posterga >
las empresas no logran sus metas de ventas >
reducción de márgenes de comercialización >
menos utilidades, lo que conlleva a reducción de personal.

Mínimos históricos de ventas navideñas, contracción del consumo en Europa y EEUU, descuentos de hasta 70% para compras post-navidad, solicitudes de quiebra por parte de retailers tan grandes como Circuit City, que intenta gestiones para reorganizarse, y evitar cerrar mas tiendas, etc. Todo parte de la crisis del consumo y confianza.

Para que hablar del mercado inmobiliario chileno, que ha visto contraidas sus ventas en cifras no vistas hace décadas. Pero toda crisis es una oportunidad, para quien tiene liquidez, o puede conseguir un préstamo. Pueden encontrarse muy buenas oportunidades, y al mismo tiempo, evitar un incremento generalizado de precios. Una contracción de la economía ayuda a frenar las expectativas inflacionarias; al no haber circulante los precios tienden a estancarse, o en algunos casos, reducirse.

Los ciclos económicos son sanos para toda economía, sin embargo cuando no se pone atención a las señales, y no se toman acciones correctivas cuando corresponde, el resultado puede desencadenar un caos. Y por una razón muy simple: cada ser humano vela por sus propios intereses, y actúa en base a las expectativas.

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