Archivo de Marzo, 2009

Confianza del consumidor en su peor nivel

Lunes, Marzo 23rd, 2009

En estos tiempos de crisis, varios indicadores psicológicos relacionados con la economía toman relevancia. Uno de ellos es el Índice de percepción del consumidor.

Este indicador, mide las expectativas de las personas en relación a la economía, y sus percepciones hacia el futuro. Se mide en base a encuestas y es, como veremos, una variable totalmente coyuntural. En él, opinan personas segmentadas por estratos socioeconómicos, sobre como ellos perciben que estará su realidad económica en el corto plazo. Esto es muy importante ya que otorga una tendencia: A mayor pesimismo, mayor contracción del consumo. Tiene un poco que ver con la profesía autocumplida: Si todos pensamos que la situación está mal, pues estará mal (siempre he sostenido que la situación no es tan grave como la pintan, al menos en Chile.)

Con respecto al desempleo actual, el 68,2% de los encuestados manifestó que el desempleo hoy es mayor que el año anterior a diferencia de la medición pasada donde esta categoría obtuvo un 50,8% de adhesión. Esto significa que las personas estan asustadas, piensan que perderán sus trabajos, y por lo tanto, suspenden la compra de muchos bienes, aquellos que antiguamente no merecían mayor reflexión. 

En relación al Índice de Expectativas, es decir, la percepción acerca de la situación económica futura, ingresos futuros y desempleo futuro, experimentó un leve aumento en el optimismo de 1,1 puntos. 

Sin embargo, registró una contracción de 30,9 puntos respecto de igual período del año 2008. Estas cifras pueden explicarse por el 43,4% de los encuestados que manifestaron que el desempleo futuro será mayor, a diferencia de la medición anterior donde un 41,5% de los encuestados se encontraba en esta categoría. 

En realidad no vale la pena llenar este post sobre datos porcentuales, sino tomar conciencia de lo relevante de las expectativas, y como la percepción de la gente puede hacer que la economía se contraiga a niveles nunca vistos. Por fin nos dimos cuenta que no hay que gastar hasta lo último que tenemos, y estamos reaccionando. Reaccionamos ante el miedo, ante la incertidumbre. Bajamos nuestras ansias de consumo. ¡Cuántos marketeros hubieran quierido tener este poder de convocatoria!. 

Lo que ocurre es que nos hallamos envueltos en lo que especialistas llaman el rally del consumo. Al haber tiempo de bonanzas, aumentaba el gasto. Nadie se preocupaba mucho de como pagaría las cuentas a futuro, no había miedo a perder el empleo y muchos prestamos estaban asegurados con bienes durables, como viviendas. Hasta que el dominó empezó a caer, y mucha gente golpeó su cabeza contra la pared: De verdad estabamos gastando demasiado. 

Pero como todo lado malo tiene sus ventajas, quienes históricamente fueron previsores ahora tienen una once-in-a-lifetime opportunity: Ellos cuentan con la liquidez necesaria para adquirir bienes a los precios que siempre estuvieron dispuestos a pagar, y no a precios inflados por la abudancia de dinero.